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La tarjeta de visita, algo más que una presentación

Todos sabemos que las apariencias en los negocios (queramos o no) afectan, y sobre todo la primera puede determinar que consigamos el éxito o el fracaso.

Y siguiendo con las frasecillas también sabemos que los pequeños detalles son los que marcan las grandes diferencias. Pues bien, ambos conceptos los tenemos que tener en cuenta para algo tan simple como puede ser la tan conocida tarjeta de visita.

Un pequeño cartoncillo que es una de las piezas claves para diferenciarte del resto.

La tarjeta de visita o la tarjeta personal, es el signo de identidad de la empresa y parte de su representación, por ello es importante prestar atención a su diseño.

Pero, ¿qué debe de tener una tarjeta de visita?

  • El contenido: es importante conocer qué contenido es relevante para el usuario. El nombre de la empresa, el nombre de la persona, el número de teléfono y el email son los elementos fundamentales. Luego también se puede sumar la dirección o página web.
  • El diseño: aunque es un elemento importante tampoco es bueno pecar de ser excesivo. Siempre elegir imágenes o diseños que cacen con nuestra marca, y que tenga un sentido. Si elegimos un diseño que llame la atención, éste puede favorecer al recuerdo.
  • El material: aquí estamos hablando del papel, no debe ser ni demasiado fino ni demasiado grueso. Si realizamos una impresión en un papel excesivamente fino puede ocurrir que se doble con demasiada facilidad, lo que puede dar una imagen de dejadez.
  • El tamaño: se recomienda diseñar tarjetas de 85x55mm, es el tamaño estándar, aunque también podréis encontrar tamaños más pequeños o incluso de distintas formas. Puedes elegir el diseño que más os guste siempre y cuando entre en el bolsillo o en la cartera, pues estos son los lugares donde serán guardadas sino puede ser que acaben en la papelera.
  • Elementos esenciales: además del contenido hay algunos elementos que no debes de pasar por alto como es el logotipo, y la calidad de imagen. El primer elemento es clave para poder identificar tu marca, y el segundo es igual de importante porque puede pasar de ser una buena tarjeta a una mala tarjeta. Debe de estar todo legible y sin pixelar.

No es muy complicado hacer una buena tarjeta, aunque quizás lo mejor es que si tienes una buena idea te pongas en manos de un profesional para que la desarrolle. Y sino prueba a hacerla tú mismo a ver qué tal se te da. Animaros a diseñar vuestras tarjetas y renovarlas.

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